A fines del año 2001 la economía y la sociedad del país se transformaban dramáticamente, decenas de miles de argentinos salían a las calles para manifestar su descontento y otros tantos hacían colas por trámites de visa y pasaportes pensando en emigrar del País
En la intimidad del taller, impulsado por similares motivaciones aunque mediado por un impulso artístico, empecé los primeros bocetos y obras que integran la serie, mis primeras obras históricas no estuvieron inspiradas en lejanos sucesos decimonónicos sino en lo que ocurría por entonces en las calles de Buenos Aires. Las primeras obras las pinté muy rápido, casi a la par de esos acontecimientos.
Pero era necesario poder conectar esas obras con algo más, continuar por un camino que expresa auténticos y profundos sentimientos, los que nos impulsan como nación. Entonces después de una pausa de varios meses, me surge la necesidad de seguir transitando un género tan difícil como este, el de la pintura histórica. Y pinté nuevas obras, unas siguiendo el esquema de pequeños retratos que poseen un aire caricaturesco, emparentándose con la tradición de la caricatura política rioplatense, y otras de composición coral y gran tamaño.
A principios del año 2010, me surgió la necesidad de hacer una exposición en homenaje a los héroes del Bicentenario. Para las nuevas pinturas han sido muy importantes lecturas y consultas a distintos historiadores, además de oportunas visitas al Cabildo de Buenos Aires. Recuerdo que cuando entré al cabildo por primera vez sentí sobre sus pisos de ladrillo el influjo emotivo que irradia el lugar, donde los primeros ciudadanos de la patria se animaron a decidir sobre sus propios destinos.
Durante el año del bicentenario realicé dos exposiciones, en las ciudades de Buenos Aires y La Plata.